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Impactos de la infraestructura fronteriza en el tecolote pigmeo

Sergio Avila Villegas

Para muchas personas, la primera imagen que viene a la mente cuando escuchan la palabra desierto es un lugar desolado, sin agua, con dunas de arena y flora y fauna muy escasas. Esta idea está equivocada: los desiertos son lugares llenos de vida, de plantas y animales adaptados a vivir en zonas áridas, con poca humedad, temperaturas extremas y épocas de lluvias torrenciales. El desierto de Sonora es prueba de esta gran diversidad de vida y riqueza que guardan los desiertos.

En México, la región del desierto sonorense abarca los estados de Sonora, Baja California y Baja California Sur, y en los Estados Unidos parte de los estados de Arizona y California; su extensión es de 260 mil kilómetros cuadrados (un poco mayor a la del estado de Chihuahua). Además, la región del desierto sonorense es hogar de por lo menos 17 grupos indígenas.

El desierto sonorense es el más húmedo de los desiertos en Norteamérica y presenta inviernos templados. Alberga más de 350 especies de aves, 100 de reptiles, 60 de mamíferos, 20 de anfibios, 30 especies de peces nativos y miles de invertebrados. El número de plantas propias del desierto sonorense supera las 2 mil especies. Algunas de las plantas más emblemáticas y características del desierto de Sonora son los cactus, plantas “esponjosas” que acumulan agua dentro de sus troncos y ramas, con espinas que les proveen de sombra y las protegen de los animales que quieran alimentarse de ellos. Las plantas y animales del desierto no viven de forma aislada, sino como una comunidad que se adapta a vivir, crecer y reproducirse en condiciones variables de temperatura y humedad.

Uno de los cactus más reconocidos en este desierto es el saguaro, gigantes milenarios que se alzan desde el suelo desértico y estiran sus brazos hacia el cielo. Adaptados a vivir en el desierto con raíces superficiales que colectan toda el agua de lluvia posible y la acumulan en sus cuerpos como esponjas. El saguaro no es solamente una especie icónica del desierto sonorense y de las imágenes que vemos en medios. También es responsable de proveer alimento y hogar a muchas especies, en especial de aves que crean nidos entre sus brazos o anidan en sus cavidades.

Entre las aves que anidan en cavidades de los saguaros se encuentran pájaros carpinteros, el cernícalo, la matraca del desierto y varias especies de tecolotes. Las especies que anidan en cavidades usan agujeros hechos por ellos mismos u otras especies para construir sus nidos, incubar sus huevos y protegerse. El saguaro provee un hogar, convirtiéndose en un edificio natural de apartamentos a diferentes niveles ocupados por especies muy variadas. Carnegiea gigantea, como se le conoce en latín, también provee alimento a otros animales, como aves (palomas, colibríes, y cenzontles) murciélagos magueyeros e insectos que se alimentan del néctar, flores y frutos.

En 2004, tuve la oportunidad de estudiar al tecolote pigmeo o serrano a lo largo de la frontera entre Sonora y Arizona. Es una especie de 17 centímetros de altura y 38 de envergadura (distancia entre la punta de las alas). Es un ave rapaz que se alimenta de otras aves, lagartijas, mamíferos pequeños e insectos. Los machos defienden su territorio y hacen su nido en cavidades, donde la hembra deposita e incuba sus huevos. En la primavera nacen los polluelos, que crecen rápidamente gracias al cuidado de sus padres y los recursos abundantes que encuentran en el desierto.

Con el uso de una cámara colocada en la punta de una vara larga, podíamos ver qué especies ocupaban cavidades en saguaros, contar sus huevos y estimar la edad de los polluelos; al tener la capacidad de volar, pudimos observar sus movimientos diarios alrededor de sus territorios. A través de observaciones diarias de su comportamiento, cacería e interacciones familiares, pude comprender de primera mano la relación entre esta pequeña ave y el cactus que hospeda a su familia.

Alguna gente argumenta que las aves no serán impactadas por barreras infranqueables construidas a lo largo de la frontera internacional, dada su capacidad de vuelo; sin embargo, el tecolote pigmeo es un ejemplo de esta percepción errónea. Durante ese proyecto observé que estos tecolotes pequeños necesitan perchas en árboles para “despegar” y “aterrizar,” su vuelo es a baja altura (un promedio de 1.5 m) para evitar a otras rapaces, y evitan volar en áreas abiertas de más de 200 metros de longitud. Habitan áreas con cobertura vegetal densa, y evitan utilizar o cruzar áreas sin vegetación o con una cobertura disminuida.

La construcción del muro fronterizo y demás infraestructura (estaciones de patrullaje, apertura de caminos, uso de luces de alto poder con generadores, y el desmonte para la instalación de barreras) causan la destrucción del desierto y de las especies de plantas y animales que ahí viven. Dicha destrucción incluye el desmonte y corte de miles de saguaros.

La destrucción de saguaros para construcción de barreras, apertura de caminos, estacionamientos o bases tipo militar, constituye un impacto a las poblaciones de fauna que dependen de esta planta como alimento y refugio. Crea parches de hábitat rodeados por zonas desmontadas, sin vegetación, cobertura o conexión con otros sitios, haciendo más difícil la dispersión y los movimientos naturales de los tecolotes.

Dado el vuelo bajo y su necesidad de encontrar perchas en árboles de dónde despegar y a dónde llegar, la construcción de barreras a lo largo de la frontera y la destrucción del hábitat crean un impacto significativo en las poblaciones de búhos pigmeos, aislándolos e impidiendo su dispersión natural a través de la región. A mediano plazo, las poblaciones locales (independientemente de qué lado de la frontera se encuentren) se aíslan y pueden desaparecer poco a poco por la falta de nuevos individuos que formen nuevas parejas y defiendan nuevos territorios.

Sergio Avila Villegas
Museo del Desierto Arizona-Sonora, Tucson, Arizona

Correo-e: savila@desertmuseum.org


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