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Reinventarse o morir: redefiniendo el turismo en Yum Balam

Bárbara Hernández Ramírez y Eduardo Pacheco Cetina

Así como los fenómenos naturales –terremotos y huracanes– arrasan con poblaciones y especies, de esa misma manera el turismo puede dañar y afectar con gran intensidad. Los estragos de estos daños se pueden observar al momento o en un futuro no lejano. Aunado a esto, la falta de gobernanza y autoridad en las zonas pueden reventar en una catarsis que es lo que ha pasado en Yum Balam, un área natural protegida que no ha sido valorada como tal.

En especial en Holbox, la isla en la que todo se permitía y que es parte de su propio declive; un sitio de transferencia rebasado por el exceso de la generación de los residuos; una planta de tratamiento de agua y un drenaje insuficientes; igual la electricidad y el agua potable. Agreguemos la deforestación de manglares y rellenos de humedales.

Todo esto y otras cosas más son tan solo una parte de los problemas que arrastra esta área natural protegida. En buena parte debido a un crecimiento acelerado y una falsa idea de desarrollo. Con un modelo de turismo masivo cuando el destino se promociona como “ecoturístico”, en una área natural protegida de gran importancia por su biodiversidad única. Holbox no es el típico destino de sol y playa, sino un espacio natural en el que la industria turística tiene una gran responsabilidad y es aquí donde tenemos que reinventarnos y cambiar el modelo de promoción y de mercado. No lo podemos hacer solos, sino con el apoyo y participación efectiva de las instancias oficiales y la población local y quienes visitan la isla.

Así como el ave fénix resurge de sus cenizas, de esta misma manera un destino bien gestionado, con planeación adecuada y con buenas estrategias de comunicación, puede resurgir; promover el turismo responsable es el gran reto para Holbox, si queremos tener este tesoro por mucho más tiempo. Hay que apostarle a buenas prácticas en la industria turística, mejorar la calidad en los servicios, el correcto manejo de residuos, y que los turistas y la población local entiendan que estamos dentro de una área natural protegida.

Yum Balam ofrece su biodiversidad, sus especies carismáticas, como el tiburón ballena, las tortugas, los flamencos, manatíes, un fósil viviente (la cacerolita de mar), peces, una gran variedad de aves. Con todo ello perdimos la conexión.

Hay que informarle a los visitantes y turistas que éste no es un destino de playa cualquiera; es la zona de mayor importancia de anidación de tortuga carey en Quintana Roo, es el lugar al que llegan tiburones ballena, sábalos, mantarrayas; involucrarlos en las acciones de conservación que se llevan a cabo, a disminuir los impactos indeseados de su visita, a no consumir especies en veda, a invitarlos a poner un granito de arena para conservar este lugar y también a promover y visitar a las comunidades cercanas, para que la derrama económica también llegue a estos pequeños esfuerzos de ecoturismo y comercio local.

La Asociación de Hoteles que representamos busca involucrarnos de manera más activa en el destino, apostándole a la inclusión y participación ciudadana, al cuidado del medio ambiente, buscando el apoyo de la autoridad local que tanta falta hace.

Es hora de cambiar la mentalidad de ganar dinero sin contribuir a hacer de Holbox un mejor destino y, sobre todo, con una mejor calidad de vida para los habitantes y para la biodiversidad.

Bárbara Hernández Ramírez
y Eduardo Pacheco Cetina
Correos-e: picudahernandez@hotmail.com y eduardojoelp@hotmail.com

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