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Una red universitaria para el buen manejo del agua

Raúl Pineda López

Los análisis surgidos de la publicación de los 10 decretos de reservas de agua en nuestro país sugieren dos aspectos que destacan por su relevancia actual y futura: el primero radica en la importancia de contar con reservas de agua para el ambiente y las personas –una medida precautoria necesaria desde hace varios lustros, tal como lo muestra el estado de deterioro de nuestros ecosistemas acuáticos epicontinentales– y la incompleta cobertura de acceso al agua potable en el territorio nacional.

El segundo se refiere a la gran desconfianza generada sobre viejos problemas de desconocimiento del estado actual y prospectivo de los recursos hídricos en las cuencas de México (disponibilidad real, calidad del líquido, control de las concesiones, desigual accionar de los consejos de cuenca, inefectiva planeación) y su uso para el otorgamiento de concesiones derivadas en intereses ajenos a los habitantes de las diferentes cuencas. Lo anterior pone en riesgo la gobernanza e incrementa la probabilidad de conflictos socio-ambientales derivados de una distribución inequitativa y opaca del agua.

Afortunadamente, múltiples discusiones han puesto al agua (recurso natural que interacciona con el suelo, la biodiversidad y la atmósfera en territorios delimitados naturalmente llamados cuencas) en el discurso diario. Ahora recobra importancia la declaración de nuestra Carta Magna respecto de los derechos humanos a un ambiente sano, a identificar las fuentes de contaminación y a los responsables para reparar eventuales daños ambientales en nuestros ecosistemas acuáticos y la salud de la población. Y a contar con agua de buena calidad y en cantidad adecuada a nuestras necesidades.

El buen manejo integrado de las cuencas requiere la participación real de los actores sociales y grupos de interés que viven y actúan en el territorio. Ello exige cambiar el paradigma del manejo de cuencas al manejo de etnocuencas.

La toma de decisiones para el uso óptimo de este vital recurso requiere de conocimiento certero, confiable y transparente, generado por la investigación que se realiza de manera preponderante en las universidades y centros de investigación públicos.

Y requiere que ese conocimiento esté disponible, traducido y transferido a diversos actores para la toma de decisiones informada en diversos formatos y lenguajes para que se traduzca en una real gobernanza de las cuencas. Exige un incremento en la investigación aplicada y datos de calidad para construir escenarios diversos de disponibilidad y funcionamiento de las cuencas hidrográficas.

En este contexto, durante la última reunión de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) se presentó una iniciativa por parte de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) para establecer una red de investigación y vinculación que permita el seguimiento de la operación de los decretos de reservas de agua, reconociendo su importancia para promover el derecho de los mexicanos a un medio ambiente sano. Y para garantizar el derecho humano al agua, pero previendo que la heterogeneidad ambiental, social y económica de nuestro territorio, exige análisis específicos que favorezcan una correcta aplicación de los decretos y la vigilancia del proceso de concesiones del “agua disponible” para otros proyectos.

En la sesión se acordó impulsar el desarrollo de esta red de universidades y centros públicos de investigación. Como fruto, el 24 de agosto en la UAQ se reunieron especialistas de agua y cuencas de México a fin de profundizar la reflexión y decantar estrategias, acciones, proyectos para contribuir a la protección del agua en nuestras cuencas y aportar conocimientos en los procesos de construcción colectiva de la nueva ley general de aguas.

Durante la reunión se incrementó el nivel de información de los investigadores, con la participación de actores clave de la discusión sobre las reservas; se analizó la pertinencia de formar un sistema de redes basado en las cuencas para establecer una política de evaluación hídrica y su monitoreo. Discutir los procesos de vinculación con la sociedad civil y la incorporación de los saberes locales y de los pueblos originarios. De igual forma, traducir la información a las diversas lenguas para lograr la participación efectiva, la construcción de políticas y el desarrollo de investigación aplicada.

Esta red busca generar y transferir conocimientos para:

  • Desarrollar metodologías adecuadas a las distintas cuencas a fin de medir la disponibilidad del agua superficial. Ello implica contar con equipos, aparatos y sistemas de medición precisos y suficientes.
  • Analizar la posibilidad de diseñar una plataforma de información para el monitoreo del agua en las cuencas, involucrando otros actores de la sociedad civil que ya sistematizan información. Ello permitirá conocer a detalle la dinámica hidrológica de las cuencas y construir escenarios de disponibilidad para contribuir a la planeación hídrica.
  • Establecer los métodos y procesos integrales de monitoreo y evaluación de cuencas para conocer los impactos de los usos del agua y de las acciones que deben tomarse para remediar o prevenir impactos negativos sobre los ecosistemas acuáticos.
  • Establecer formas de relación con la gente de las cuencas, así como la creación de sistemas de soporte y ayuda legal, económica y ambiental para enfrentar problemas relacionados con procesos de manejo inadecuados del agua.
  • Diseñar e impartir programas públicos para el buen manejo del agua. Sin olvidar la formación de técnicos en diversos ámbitos.
  • Discutir los mecanismos para garantizar que las recomendaciones de expertos y la experiencia de los pueblos se plasmen en la política hídrica del país.
  • Colaborar con esquemas innovadores de difusión de las buenas prácticas para el manejo de los recursos hídricos en las cuencas.

La construcción de las redes de apoyo para las reservas y sus cuencas se hará en conjunto con la ANUIES, a través de trabajos específicos a realizar en los próximos meses durante sus reuniones regionales.

Aunque las redes tendrán diferentes tiempos para su integración y enfrentarán diversos problemas, consideramos que la interacción con la gente de la cuenca y las instituciones de gobierno en los consejos de cuenca ciudadanos es la oportunidad para hacerlos crecer en función de los buenos resultados obtenidos respecto de una distribución y buen manejo del recurso hídrico.

Esperamos que los trabajos derivados de la integración de las redes contribuyan a la construcción colectiva de una nueva ley de aguas nacionales, donde el centro de la misma sea la gente y se garantice su participación en la toma de decisiones. Igualmente a un proceso de gobernanza innovador, donde la conciencia del recurso agua sea de un mejor cuidado y manejo tanto a nivel individual como colectivo.

La responsabilidad social de las universidades debe ir unida a la de la población en un tema tan vital como es el agua.

Raúl Pineda López
Maestría en gestión integrada de cuencas
Universidad Autónoma de Querétaro
Correo-e: [email protected]

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