Cuidado con los plaguicidas y con sus legislaciones — ecologica
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Cuidado con los plaguicidas y con sus legislaciones

Iván Restrepo

Hace 31 años, en 1988, la editorial Océano tuvo a bien publicarme el libro Naturaleza muerta, los plaguicidas en México. Fue el primero en que se presentó al lector mexicano, y en un lenguaje sencillo, los principales aspectos técnicos, sociales, económicos y ambientales de esas fórmulas químicas. La idea era que el común de la gente entendiera más sobre un asunto que por lo general se maneja en los círculos de la comunidad científica y las organizaciones sociales defensoras de los derechos humanos.

Pero además, cuando la información más difundida e interesada sobre los plaguicidas provenía de las grandes trasnacionales que los elaboran. No debe extrañar entonces que en las publicaciones y estudios que se daban a conocer sobresalieran las contradicciones. Mientras numerosos especialistas analizaban y prevenían sobre los frutos adversos de los agroquímicos en el medio ambiente, la salud pública y la producción agropecuaria, los poderosos complejos industriales que los fabricaban, así como sus técnicos y quienes los comercializaban, los defendían y promovían alegando que proporcionaban grandes beneficios económicos a la sociedad.

En ese libro se respondieron preguntas que hoy siguen vigentes. Desde ¿qué se entiende por plagas y en cuánto contribuyen a incrementar el hambre en el mundo?, ¿qué son los plaguicidas y qué papel juegan realmente en resolver los problemas para los cuales son creados y utilizados?, ¿qué otros métodos existen para lograr un mejor control de las plagas?, ¿cuáles son los efectos adversos que se ocasionan a la población y a la naturaleza como un todo por utilizar las fórmulas químicas?, ¿quiénes son realmente los grandes beneficiarios de utilizarlas?

En el libro se mostró lo que ocurría con los plaguicidas en diversas regiones del país. Un trabajo de campo en el que participó también activamente la licenciada Susana Franco. Los datos sobre el particular fueron estremecedores. Lo mismo para el caso de los distritos de riego de Sonora y Sinaloa, como para El Bajío, Nuevo León, Tamaulipas o Chiapas.

El libro, actualizado con nueva información recabada en campo, lo reeditó en 1992 la Comisión Nacional de Derechos Humanos, entonces presidida por el doctor Jorge Carpizo. En el prólogo a esta edición, el doctor Fernando Cano Valle destacó la importancia de mantener informada a la población sobre el riesgo potencial que tiene el manejo indiscriminado de dichas sustancias, a fin de evitar así daños a la salud y al entorno ecológico.

En los 31 años transcurridos desde la publicación original de dicho libro, se han editado otros trabajos mucho más completos sobre el tema, especialmente por precisar los peligros que conllevan los agroquímicos. Y, además, por describir la lucha que en el mundo se lleva a cabo para poner en el lugar que merecen a las trasnacionales que los elaboran; para mostrar el poder de ellas. Una muy destacada, Monsanto, ahora hace parte del complejo alemán Bayer, y le heredó un compuesto severamente cuestionado por sus nocivos efectos: el glifosato.

El más reciente libro sobre un problema que está lejos de resolverse, acaba de aparecer con el título Plaguicidas y ambiente. Sus autoras son, honrosamente, dos mujeres: la doctora Lilia América Albert, toxicóloga ampliamente conocida en México y América Latina y que en diversas ocasiones ha brindado en La Jornada Ecológica sus autorizadas opiniones sobre los plaguicidas y sus nocivos efectos. La otra es la maestra Alma Delia Viveros Ruiz, química farmacéutica y bióloga, también dedicada al análisis de las citadas sustancias.

La aparición de este importante estudio coincide con la recomendación que el año pasado hizo la Comisión Nacional de Derechos Humanos a las instancias directamente responsables del tema de los plaguicidas. En esa recomendación se destaca que no han cumplido su tarea de preservar la salud y el ambiente. Además, la CNDH llama a reformular toda la política nacional sobre los agroquímicos, asunto en el cual juegan un papel clave los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Precisamente de la necesidad de modificar la legislación vigente sobre los plaguicidas se ocupa este número de La Jornada Ecológica. Y lo hace con un puntual análisis la doctora Lilia América Albert. Leyes, reglamentos, algunas que las acompañan, hacen del texto de la doctora Albert una herramienta fundamental para el sector público. Y más en el sexenio actual, cuyos máximos dirigentes han prometido hacer realidad el derecho constitucional a la salud y a disfrutar de un ambiente sano.

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