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Algunos de los animales en peligro de extinción

Héctor Rodríguez Meza con fotos de Tim Flach

Según los especialistas, desde que hay vida en el planeta, por razones muy diversas se han producido cinco grandes extinciones masivas. Hoy, debido a las actividades humanas, el planeta está al borde de la sexta gran extinción. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, alrededor de 5 mil 200 especies de animales se encuentran en peligro de extinción. Se trata del 11 por ciento de las aves, el 20 por ciento de los reptiles, el 34 por ciento de los peces y 25 por ciento de los anfibios y mamíferos.

Héctor Rodríguez, que labora para National Geographic de España, nos ofrece una breve pero ilustrativa lista de especies que se encuentran en tal situación. Y algunas de ellas las tenemos en México y debemos evitar que desaparezcan. Rodríguez menciona por ejemplo, al ajolote. Sí, el prehispánico, que mengua debido a la contaminación de los cuerpos acuáticos en que vive en la cuenca de México. Y a su lista agrega animales que viven en otros continentes. Como el mandril, en los bosques de Gabón. Los osos polares del Ártico. El mono dorado de nariz chata, en las montañas del centro de China. En la isla de Madagascar, los lémures primates que se consideran como los polinizadores más grandes del mundo.

Rodríguez refrenda lo que muchas veces vemos en la televisión y en los medios de comunicación masiva: el calentamiento global ocasiona que el hielo de los polos se derrita y aumenta el nivel del mar. Pero las especies que habitan en los polos pierden su hábitat natural, su sustento. Migran y mueren de hambre.

La tortuga angonoka (Astrochelys yniphora), la más rara del mundo, se reproduce a partir de que cumple 15 años. Esto hace que cada huevo robado, o cada árbol o arbusto talado sea un revés aplastante para esta especie al borde de la extinción. Se creía que había desaparecido. La redescubrieron en 1984 en el noroeste de Madagascar. Rodríguez narra los problemas para que sobreviva en una reserva natural, donde apenas hay poco más de cien ejemplares. El comercio ilegal de especies no perdona.

Con el chimpancé común, que habita en el oeste de África central, están acabando las poblaciones locales que comen su carne; los traficantes de especies, la minería, la deforestación de los lugares donde vive, las vías de comunicación y otras obras públicas. Alrededor de las tres cuartas partes de su población desapareció en el siglo pasado.

El mono tamarino multicolor estuvo a salvo en una pequeña área, cuenta Rodríguez, en el noreste de la selva amazónica. Pero a fines del siglo xvii se produjo un asentamiento humano que hoy alberga más de 2 millones de habitantes: Manaos. Muere por perros, automóviles y líneas eléctricas al cruzar por la mancha de asafalto hacia bosques y lugares donde puede hallar alimento. La urbanización sin control lo está extinguiendo.

Los monos de nariz chata de Yunnan, China se creían extintos. En 1962 se descubrió uno. Son muy difíciles de localizar y viven en altitudes muy elevadas. Al igual que sus primos de pelo dorado, aguantan temperaturas invernales de menos -40 °C. Rodríguez menciona que son venerados por la población local por su resistencia. Los llaman “hombres salvajes de las montañas”.

El símbolo internacional de la naturaleza china es el oso panda gigante. Hace 40 años el gobierno decidió protegerlo de la extinción con medidas muy rigurosas y costosas. Cuando los chinos se proponen realizar una tarea que parece difícil, la logran. Pero no olvidemos que apenas existen 2 mil osos panda.

En la lista que elaboró Héctor Rodríguez no podía faltar la mariposa monarca, símbolo de la cooperación ambiental entre Canadá, México y Estados Unidos. En peligro ya no tanto por la deforestación de los bosques mexicanos de oyamel donde arriba a fines de octubre a invernar, sino por los herbicidas utilizados especialmente en Estados Unidos. El glifosato, por ejemplo, destruye el algodoncillo, planta que sirve de alimento a la ilustre viajera trasnacional. La monarca recorre 5 mil kilómetros de Canadá hasta los bosques de los estados de Michoacán y México.

Y para no abrumar al lector de este suplemento con más datos sobre especies en peligro de extinción de que se ocupa in extenso Héctor Rodríguez, les pedimos consulten en las redes lo que sucede con las que enseguida mencionamos: guacamayos militares (América del Sur); águila filipina (en las montañas de Filipinas). Son las águilas en mayor peligro de extinción en el planeta. Monos narigudos, en Indonesia. Los tigres: tres de sus nueve subespecies ya no existen más. Queda apenas el 3 por ciento de todos los que vivían en India, Rusia, China, Nepal, Tahilandia y Bhután, por ejemplo. Una tragedia.

Y concluyamos con el lince ibérico. Portugal y España han realizado una exitosa tarea para conservarlo. El leopardo de las nieves, en Asia Central. El antílope saiga, en Eurasia. Las grullas de coronilla roja, en Manchuria, noreste de Asia. El gran cocodrilo gavial indio, criado en cautiverio en Florida, Estados Unidos. Su hábitat estaba en los ríos de India y Pakistán.

Los buitres. Casi la mitad están ahora en peligro crítico de extinción. El ave pico zapatos, en África. El esturión beluga, en los ríos Volga, Terek, Don y Sulak, de Eurasia. Un kilo de sus huevos puede valer en el mercado de comidas sofisticadas 30 mil dólares. Por último, y para no abrumar, los corales. México los tiene en la llamada barrera arrecifal mesoamericana.

A todos los anteriores, y a los demás que figuran en la lista internacional de especies en peligro de extinción, hay que conservarlos a toda costa, como nos pide Héctor Rodríguez. Es un deber de todos los que habitamos el planeta.

Héctor Rodríguez Meza
Ambientólogo y misántropo
Redactor digital de National Geographic España
Contacto: @Hector_Rguezm

Fotos de Tim Flach
Fotógrafo británico que se especializa en fotografía de estudio de animales. Ha publicado varios libros
Contacto: @timflachphotography


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