Y con el cambio climático hemos topado... — ecologica
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Y con el cambio climático hemos topado...

Cambio Climático. ONU

La naturaleza está disminuyendo globalmente a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad, y el cambio climático se encuentra entre los cinco generadores directos del cambio en la naturaleza, con los mayores impactos globales relativos hasta ahora.

Esta es una de las principales conclusiones a las que ha llegado el último informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), aprobado por los gobiernos en París y divulgado el mes pasado.

El informe, por ejemplo, concluye que la distribución del 47 por ciento de la proporción de mamíferos terrestres no voladores y del 23 por ciento de las aves amenazadas puede haberse visto ya afectada de forma negativa por el cambio climático.

Con respecto al cambio climático, el informe enumera las siguientes cifras:

  • 1 grado Celsius: diferencia media de temperatura global en 2017 en comparación con los niveles preindustriales, con un aumento de +/-0.2 (+/-0.1) grados Celsius por década.
  • >3 mm: aumento medio anual del nivel del mar en todo el mundo en los dos últimos decenios.
  • 16-21 cm: aumento del nivel medio del mar desde 1900.
  • Aumento del 100 por ciento desde 1980 en las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que eleva la temperatura media mundial en al menos 0.7 grados.
  • 40 por ciento: aumento de la huella de carbono procedente del sector turismo (hasta 4.5 gigatoneladas de dióxido de carbono) de 2009 a 2013.
  • 8 por ciento: del total de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden del transporte y del consumo de alimentos relacionados con el turismo.
  • 5 por ciento: fracción estimada de las especies en peligro de extinción a partir de un calentamiento de solo 2 °C, aumentando hasta el 16 por ciento a 4.3 °C de calentamiento.

Incluso para un calentamiento global de 1.5 a 2 grados, se prevé que la mayoría de los rangos de las especies terrestres se reduzcan de forma importante.

Y vamos como el cangrejo...

En el informe se subraya que 22 de los 44 objetivos evaluados en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible relacionados con la pobreza, el hambre, la salud, el agua, las ciudades, el clima, los océanos y la tierra se ven socavados por importantes tendencias negativas de la naturaleza y sus contribuciones a la población.

Las tendencias negativas actuales en la biodiversidad y los ecosistemas socavarán el progreso hacia el 80 por ciento (35 de 44) de los objetivos evaluados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, relacionados con la pobreza, el hambre, la salud, el agua, las ciudades, el clima, los océanos y la tierra. Por lo tanto, la pérdida de biodiversidad no solo es una cuestión medioambiental, sino también una cuestión de desarrollo, económica, de seguridad, social y moral.

Los autores del informe también afirman que las tendencias negativas en la naturaleza continuarán hasta 2050 y más allá en todos los escenarios de política explorados en el informe, excepto aquellos que incluyen un cambio transformador, a causa de los impactos proyectados del creciente cambio en el uso de la tierra, la explotación de organismos y el cambio climático, aunque con diferencias significativas entre regiones.

Y en septiembre, cumbre climática en Nueva York

Las emisiones a nivel mundial están alcanzando unos niveles sin precedentes que parece que aún no han llegado a su cota máxima. Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. Los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria.

Los impactos del cambio climático se sienten en todas partes y están teniendo consecuencias muy reales en la vida de las personas. Las economías nacionales se están viendo afectadas por el cambio climático, lo cual a día de hoy nos está costando caro y resultará aun más costoso en el futuro. Pero se empieza a reconocer que ahora existen soluciones asequibles y escalables que nos permitirán dar el salto a economías más limpias y resilientes.

Los últimos análisis indican que, si actuamos ya, podemos reducir las emisiones de carbono de aquí a 12 años y frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2 °C, o incluso a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, según los datos científicos más recientes.

Por suerte, contamos con el Acuerdo de París, un marco normativo visionario, viable y puntero que detalla exactamente las medidas a tomar para detener la alteración del clima e invertir su impacto. Sin embargo, este acuerdo no tiene sentido en sí mismo si no se acompaña de una acción ambiciosa.

El secretario general de la ONU, António Guterres ha hecho un llamamiento a todos los líderes para que acudan a Nueva York el 23 de septiembre con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 por ciento en los próximos diez años y a cero para 2050.

Para que sean efectivos y fiables, estos planes no pueden enfrentarse a la reducción de forma aislada: deben mostrar una vía hacia la transformación completa de las economías siguiendo los objetivos de desarrollo sostenible. No deberían generar ganadores y perdedores, ni aumentar la desigualdad económica. Tienen que ser justos, crear nuevas oportunidades y proteger a aquellos que se ven afectados por los impactos negativos en el contexto de una transición justa. También deberían incluir a las mujeres como principales encargadas de la toma de decisiones: solo desde la diversidad de género es posible abordar las diferentes necesidades que surgirán en este próximo periodo de transformación fundamental.

La cumbre reunirá a gobiernos, sector privado, sociedad civil, autoridades locales y otras organizaciones internacionales para desarrollar soluciones ambiciosas en seis áreas: la transición global hacia energías renovables; infraestructuras y ciudades sostenibles y resilientes; la agricultura y ordenación sostenible de nuestros océanos y bosques; la resiliencia y adaptación a los impactos climáticos; y la convergencia de financiación pública y privada con una economía de emisiones netas cero.

El sector empresarial está de nuestra parte, afirma el secretario general de la ONU. Y que la aceleración de las medidas contra el cambio climático puede fortalecer nuestras economías y crear empleos, al mismo tiempo que genera un aire más limpio e impulsa la conservación de los hábitats naturales y la biodiversidad y la protección de nuestro medio ambiente.

Las nuevas tecnologías y las soluciones ofrecidas por la ingeniería ya producen energía a un costo menor que la economía basada en combustibles fósiles. La solar y la eólica son actualmente las fuentes de energía más baratas en casi todas las principales economías. Pero debemos empezar ya a poner en marcha cambios radicales.

Esto significa acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles y a la agricultura alta en emisiones para promover el cambio hacia la energía renovable, los vehículos eléctricos y prácticas de agricultura inteligente. Significa fijar un precio del carbono que refleje su auténtico costo de emisiones, desde los riesgos climáticos hasta los peligros para la salud que provoca la contaminación del aire. Y significa acelerar el cierre de las centrales de carbón, parar la construcción de nuevas y reemplazar los puestos de trabajo con alternativas más saludables para que la transición sea justa, inclusiva y rentable.

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