Testimonios de cinco jóvenes científicos apoyados por Canales de Ayuda — ecologica
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Testimonios de cinco jóvenes científicos apoyados por Canales de Ayuda

Desde hace siete años, 12 Clubes de Ciencia del Proyecto Adopte un Talento (Pauta) han sido patrocinados por la fundación Canales de Ayuda que apoya el talento y la investigación científica. He aquí cinco testimonios.

Abner Uriel Aranda Nava, tiene quince años y cursa el tercer grado de secundaria en Jiutepec, estado de Morelos.

Tema de investigación:

Planta tecnológica, identificar árboles y plantas del parque Revolución en el centro de Cuernavaca, capital del estado de Morelos.

—¿Porqué te interesó hacer ese proyecto?

—Este tema nos interesó a mi mentor y a mí porque queremos que sirva como herramienta a los estudiantes y a los aficionados a la botánica. Está basado en el juego de mesa Adivina qué; en nuestra página web podemos contestar preguntas y al finalizar el cuestionario, nos arroja un resultado. Este resultado es alguna planta, un árbol o palmera que se encuentra en el parque Revolución, en el centro de Cuernavaca.

—¿Qué cosas tuviste que investigar para poder realizar tu proyecto?

—Utilizamos lenguajes de programación. Tuvimos que estudiar el Phyton y el Lenguaje C para hacer una estructura en un lenguaje PHP. Al nosotros poder armar toda la parte de la programación, logramos llegar al resultado: nuestra página web, que es muy eficaz y muy fácil de usar por todas las personas.

—¿Llegaste a una solución satisfactoria con el proyecto?

—Claro que sí, ya que en el momento en que fuimos a hacer una prueba en el parque, nos dimos cuenta de que las personas podían utilizar esta página web de una manera muy fácil. Y esto es así porque la interfaz es bastante sencilla. Solamente te pregunta y tú contestas y al final vas a encontrar un resultado.

Lo único que tendríamos que hacer con un poquito más de tiempo, sería agregar más información sobre las plantas y árboles que se encuentran en dicho parque.

—Antes de que ingresaras a los Clubes de Ciencias Pauta, ¿te interesaban las ciencias?

—De hecho lo que me interesaba eran las ciencias de la comunicación, pero va muy en paralelo y no es lo que he aprendido en Pauta, sin embargo, antes de entrar a los clubes yo hacía experimentos científicos para niños y lo tomaba como un hobby. Entonces creo que por ahí ya iba naciendo este amor a la ciencia.

—¿Algo cambió en ti gracias a los clubes?

—El amor por la ciencia iba naciendo por ahí. Pero al entrar a Pauta pude hallar por fin lo que era la ciencia y me interesé más en ella.

—Gracias a los proyectos que se hacen, pude desenvolverme más con las personas; pude desarrollar un proyecto de investigación de una manera más concreta, más entendible. Y más que nada, creo que lo que más me ha favorecido ha sido convivir con las personas, ya que ellos me enseñaron a crear amigos, y amistades con personas en puestos muy altos, por así decirlo y creo que es una de las cosas más fascinantes que aprendí.

—Además de la investigación del tema ¿qué otras habilidades desarrollaste?

—Bueno, una importante es la habilidad para organizar mi tiempo, al momento de desarrollar un tema, encontrar otros autores, no solamente quedarme con las primeras fuentes, sino tratar de indagar para encontrar mejor información y más exacta.

Esta es una de las principales habilidades que desarrollé y además de la de aprovechar mucho y de mejor manera el tiempo.

—¿Crees que es divertido participar en los Clubes de Ciencia? ¿Por qué?

—Es fascinante la verdad, es increíble convivir con tu tallerista y con tus compañeros. Desarrollar un tema, que vayan surgiendo muchas ideas y retomar esas ideas de y con tus amigos, tus compañeros. El tallerista te permite poder enriquecer el tema. Entonces el asistir a los talleres de Pauta es algo increíble, es una de las formas en las que yo he podido conocer más, he podido desenvolverme más. Asistir a los talleres de Pauta es una de mis mayores experiencias y es algo que nunca cambiaría en mi vida.

—¿Qué quisieras ser de grande?

—Bueno, cuando crezca quiero ser biólogo. Antes me llamaban mucho la atención las ciencias de la comunicación, pero al entrar a Pauta me di cuenta que había un mundo más allá de ser un abogado o un arquitecto. Al descubrir los mundos que nos presenta la naturaleza, creo que la biología es una de las ramas que más me llama la atención y cuando sea grande quiero ser un gran biólogo.

—¿Los Clubes de Ciencia tuvieron que ver con tu decisión?

—Por supuesto que sí, ya que al entrar en el programa encontré nuevos mundos, nuevas carreras en las que creo que me puedo desenvolver mejor. Entonces Pauta fue unos de los agentes fundamentales para que esta idea cambiara en mí y creo que es algo muy bueno.

—¿Cómo te ves en un futuro?

—Me veo como un buen biólogo y trataré de echarle muchas ganas para llegar a serlo; me veo viajando por el mundo, encontrando nuevas cosas, apoyando a las personas para que persigan sus sueños.

Tal vez me veo dando conferencias para que otras personas aprendan un poco de mí y yo también pueda aprender de ellos. Además, le quiero devolver este favor a Pauta, pues me siento endeudado con ellos. Quiero regresarle lo que han hecho por mí, ayudando a nuevos jóvenes, a más niños para que tengan este mismo entusiasmo por la ciencia.

También agradecer a mis padres y a mi familia que me han ayudado siempre.

 

Itandihui Adelaide Valdovinos Sánchez, tiene once años y cursa el quinto grado de primaria en la Ciudad de México.

Tema de investigación:

Fotorreactor. Planta microalgar purificadora de aire contaminado.

—¿Por qué decidiste trabajar en este proyecto?

—Me motivó la posibilidad de intentar frenar el calentamiento global, un problema muy serio para el que se están buscando soluciones que sean económicas y eficientes; porque si no hacemos nada en varios años ya no será posible deshacer el daño que hemos causado hasta ahora.

—¿Y tú puedes aportar algo?

—Sí, claro; mi proyecto limpia el aire contaminado, que es uno de los problemas más fuertes que tenemos, junto con la contaminación de las aguas.

—¿Cómo lo resolviste?

—Las microalgas tienen capacidad psicoremediadora, pues utilizan el proceso de la fotosíntesis usando el dióxido de carbono (CO2) principalmente y la luz solar. También funciona con luz led. Su mayor aportación es que absorben el aire contaminado, lo limpian y expulsan oxígeno.

—¿Serviría durante una situación de riesgo como cuando hay una contingencia ambiental?

—Claro, ya que las condiciones de la calidad del aire durante una contingencia son muy malas para la salud. Pueden causar varias enfermedades en las vías respiratorias, como el asma. Lo que mi fotorreactor hace es limpiar el aire de una habitación. Esto es muy importante porque una de las principales recomendaciones que te dan en las contingencias es mantenerte en casa con puertas y ventanas cerradas.

Quieren que te quedes en casa para evitar más contaminantes. Pero como adentro de la casa también el aire está contaminado, el motorreactor limpia ese aire y lo sigue limpiando todo el tiempo, pues las microalgas no son tóxicas y no causan ningún daño.

—¿En dónde se consiguen las microalgas?

—Se pueden conseguir en el lago de Texcoco y también las encuentras en lugares donde hay aguas termales, como en varias partes del estado de Aguascalientes.

—¿Comprobaste tu hipótesis?

—Sí, porque en mis resultados crecieron las microalgas y dicho crecimiento significa que sí están produciendo oxígeno, o sea están transformando el CO2.

—Antes de participar en los Clubes de Ciencia Pauta, ¿te gustaba la ciencia?

—Siempre me ha interesado mucho. Era una manera de entretenerme de pequeña. Era muy divertido investigar y descubrir cosas porque no conocía nada. Es como si tú llegaras a una nueva casa y la exploraras, es igual.

—Entonces Pauta ¿qué te enseñó?

—Me enseñó a ser más indagadora que es la base para cualquier proyecto. Se trata de investigar para que puedas defender y argumentar tu hipótesis. También a ser audaz, porque varias personas me dijeron: “este proyecto es muy complicado para tu edad, eres una niña pequeña, no lo puedes hacer”. Pero si te lo propones se puede lograr casi cualquier cosa.

—¿Sientes que ahora piensas mejor?

—Sí, porque antes no sabía ni qué pasaba con el ambiente. Ahora sé que el ambiente, más bien todo el planeta, está sufriendo por causa nuestra. Y es padre saber que no sólo nosotros estamos buscando soluciones, también otros organismos vivientes lo están resolviendo y saber eso es muy padre.

—¿Cómo puedes ayudar?

—Investigando más, ya que las microalgas, además de limpiar el aire, pueden resolver otros problemas. Hay microalgas que son alimentadas con aguas residuales. Esas aguas residuales mayormente se van al mar contaminándolo. Se podrían colocar microalgas en mares contaminados ya que limpian solventes como el dioxano en el agua.

—¿Qué quieres ser de grande?

—Quiero ser ingeniera por el Instituto de Ingeniería de la unam. Para ayudar a México. Este México, país megadiverso, está siendo dañado por sus propios habitantes, los mexicanos.

Ha sido contaminado y destruido por nosotros y somos nosotros los que tendríamos que encontrar las soluciones y como quiero ser parte de ellas, quiero ser ingeniera.

—¿Qué beneficios te han dado los Clubes de Ciencia Pauta?

—Me han dado varios beneficios. He aprendido de una manera divertida, he descubierto varias cosas que antes no sabía y como nos han dado muchas clases, cada vez que tienes una idea ellos te apoyan a desarrollarla. Y si ven que tienes interés verdadero y te gusta, te pueden asignar un mentor que te ayuda en lo que tú quieres hacer para que puedas lograr tus metas.

—¿Cómo ves tu futuro?

—Yo me veo en el futuro como ingeniera. Me pienso haciendo trabajos a nivel mundial como un gran fotorreactor industrial del tamaño de la Casa Blanca que limpiaría, por lo menos, una ciudad o tal vez un país.

 

Ernesto García Ángel, tiene trece años y cursa el segundo grado de secundaria en la Ciudad de México.

Bioetanol, un biocombustible ecológico.

—¿Ernesto, cuál es tu tema de investigación?

—Es el bioetanol, un biocombustible que no daña al medio ambiente y que produce menos emisiones de dióxido de carbono, CO2. Su uso ayudaría a evitar el calentamiento global y a que ya no haya descongelamiento de los glaciares, que son muy importantes para que se mantenga fresco el planeta.

—¿Por qué te interesó el tema?

—Yo pensaba que las levaduras solo servían para hacer pan. Ahora sé que hay diferentes especies de levaduras, unas que son de mar y otras vienen de las frutas. No sabía que algunas levaduras al fermentarse servían para producir alcohol, como el etanol que se puede utilizar como biocombustible y remplazar al petróleo, las gasolinas y el diesel que son altamente contaminantes para el ambiente.

—¿Cómo desarrollaste este proyecto?

—Investigando mucho y asistiendo al Instituto de Fisiología Celular con mi mentor José Francisco, que está muy involucrado con las levaduras. Él me aportó información muy valiosa que me sirvió para empezar este proyecto y entender más sobre el tema.

—¿Cómo nos beneficia esto?

—Fundamentalmente para que haya menos emisiones de CO2 y disminuir el calor en el planeta; también para evitar que se siga contaminando y así, dejemos de hacerle daño.

—¿Cuál fue tu conclusión?

—Concluí que la levadura que utilicé sí producía etanol. No mucho, no en grandes cantidades pero sí lo produjo. Podría hacer un proyecto mucho más grande, como para usarlo en un automóvil o en otro tipo de maquinaria. Mi interés es seguir investigando para lograr mejores resultados.

—Antes de participar en los Clubes de Ciencia Pauta, ¿te gustaba la ciencia?

—No, antes no me gustaba la ciencia y voy a ser sincero, no me interesaba. Entrando a Pauta me involucré más en ella, porque vi muchas cosas muy interesantes y que se pueden hacer muchas cosas más para beneficio de nosotros y del planeta.

—¿Algo cambió en ti?

—Sí, las clases que recibí me enseñaron a pensar, porque antes era muy cerrado, nada más me quedaba con una parte y no iba más allá. Pero en los Clubes de Ciencia lo que aprendí fue a indagar, investigar más para poder obtener el resultado de la pregunta o de la duda que tengo.

—¿Qué otras habilidades desarrollaste en los Clubes de Ciencia?

—Cambié mi forma de pensar, mi forma de investigar. Antes nada más leía tantito y me aburría, pero en los clubes te enseñan a investigar, a leer más para que sepas más detalladamente qué es lo que quieres y llegar a la respuesta de algo que estás buscando.

—¿Es divertido estar en los Clubes de Ciencia?

—Al principio yo pensé que no, pero sí son muy divertidos porque te enseñan muchas cosas. Haces experimentos los cuales nunca habías hecho, que son caseros, no te toman más de 10 minutos a lo máximo y es más fácil porque te lo explican poco a poco, para que tú le vayas entendiendo.

—¿Qué quieres ser cuando seas grande?

—Quiero ser ingeniero químico, para saber más o desarrollar algún producto que nos pueda beneficiar, tanto a la comunidad como al ambiente.

—Los Clubes de Ciencia, ¿tuvieron algo que ver con esta decisión?

—Sí, porque ante todo estoy aprendiendo y sigo avanzando en lo que yo quiero saber y aprender.

—¿Qué beneficios tuviste al participar en los Clubes de Ciencia?

—Tener más conocimiento, ahora puedo razonar sobre muchas cosas que antes no comprendía, también ahora entiendo cómo se hace un proyecto de investigación. Antes ni eso sabía hacer, simplemente pensaba que nada más se escribe y ya, eso es todo el proyecto.

Entrando a Pauta entendí que debes hacerte una pregunta, darle nombre a tu proyecto, formular una hipótesis, qué materiales vas a ocupar, qué procedimiento vas a seguir, qué resultados vas a obtener, qué conclusión tienes, qué impacto social tiene para la comunidad o para ti y dependiendo del proyecto que estés investigando, qué continuidad le darías.

—¿Cómo ves tu futuro?

—Mi futuro lo veo muy bien. Los clubes me han ayudado mucho para entender y relacionar muchas cosas que no sabía y ahora tengo muchas puertas abiertas.

 

Hugo Amaury González García, tiene 16 años y cursa el sexto grado de primaria en la Ciudad de México.

Tema de investigación:

Vehículo ecológico y portátil: bicicleta compacta.

—¿Cómo se llama tu proyecto?

—Se llama Vehículo ecológico portátil. Se trata de la compactación de una bicicleta para ahorrar tiempos y sobre todo que no daña al medio ambiente, tanto porque está diseñada para hacerse de PET, como porque la bicicleta no emite dióxido de carbono, lo que nos permite movernos en la ciudad sin contaminar.

—¿Me platicas del PET?

—El PET es un material además de abundante, extremadamente resistente y flexible, lo que permite guardar la bicicleta fácilmente y que soporte las cargas que necesite.

—¿En lugar de usar metal se hace toda de PET?

—En su mayoría sí, pero algunas partes están diseñadas para utilizar polímeros que son parecidos a los tubos de PVC, como las llantas. Por el momento solo está realizada la etapa de diseño, aún no he llegado a elaborar un proyecto físico.

—¿Por qué te interesó el tema?

—Fundamentalmente debido a la compactación de la bicicleta, además de que ayudaba a solucionar muchos problemas que hay en la ciudad. Por ejemplo, con la bici podemos evitar más fácilmente el tráfico, evitar emitir tanto dióxido de carbono y reducir la basura que producimos.

—¿Cómo desarrollaste el proyecto?

—Al principio busqué una bicicleta que se acomodara a las necesidades. Esta bicicleta tenía que ser pequeña, ocupar pocos materiales, además de ser cómoda.

En este caso encontré una bicicleta para personas de la tercera edad, posteriormente trabajé con mi mentor en el programa Solidworks. Esta bicicleta la diseñé en el programa y ya después fui desplegando cada una de las piezas para poderles dar la forma de compactación a cada una de ellas. Y una vez compactada, saqué su volumen y ya con el volumen de cada una de las piezas obtuve el del total de la bicicleta, lo que me dio 2 mil 440 centímetros cúbicos.

—¿Obtuviste soluciones a la pregunta que te hiciste?

—Mi pregunta fue qué medidas mínimas podía tener la bicicleta, al menos en el programa, teóricamente. Mi respuesta había sido 8 mil centímetros cúbicos, sin embargo con esta respuesta obtuve una conclusión que no me esperaba.

—De alguna manera, a pesar de que mi hipótesis no se cumpliera, me encontré con cosas más interesantes, ya que puedo compactar aun más la bicicleta. Por lo visto, no hay un límite, hasta el momento.

—¿Tú seguirás en este proyecto?

—Sí, pues es algo que me interesa demasiado, de alguna manera un complemento de todo lo que me agrada en mi vida cotidiana: las máquinas, la ciencia ficción, como cuando piensas en una bicicleta que puedes guardar en el bolsillo.

—¿Quiénes se beneficiarían con este proyecto?

—Por ejemplo, la gente que vive en edificios. No es muy fácil subir una bicicleta hasta el tercer piso o el cuarto. Entonces con esta bicicleta que prácticamente tiene poco peso pues el PET es bastante ligero, ya solamente sería guardarla una vez que la usen. Cabría en cualquier rinconcito y la bicicleta va a estar segura.

—¿Qué beneficios trae usar una bici?

—Trae diferentes, como no emitir dióxido de carbono, tampoco tendríamos tanto tráfico. Por ejemplo hay zonas en la ciudad en las que podemos ir en bicicleta, sin embargo seguimos usando el carro o el transporte colectivo. Pero es posible evitar ese tráfico con la bicicleta. Y una vez que lo hacemos, si es necesario tomar unidades del transporte colectivo para poder llegar rápido a nuestros trabajos.

—Amaury, ¿a ti te gustaba la ciencia?

—Sí, la ciencia cuando era pequeño era algo interesante para mí. Me gustaba inventar. Había veces que desarmaba las cosas e, incluso, las terminaba descomponiendo. Pero me gustaba saber por qué funcionaban y al entrar a Pauta me encontré con algo nuevo.

De alguna manera era como un lugar donde podía compartir todas esas ideas y aprender mucho más. Podía tener herramientas para seguir investigando, podía aprender muchos más experimentos. Incluso hacerme de amigos con los que se puede conversar acerca de todo lo que se me ocurría en el día a día.

—¿Qué herramientas de pensamiento desarrollaste?

—Las herramientas que me dio Pauta fueron, por ejemplo, cómo se realiza el método científico, qué pasos debo seguir en un proceso de investigación, cómo realizar correctamente las investigaciones en línea, ya que hay sitios que no son muy confiables.

Nos dieron una herramienta que es Google Académico, no sabía de su existencia, hasta que me dijeron que podía buscar ahí mis tareas, ya así no tengo excusas para usar Wikipedia.

—¿Qué cambió en ti?

—De alguna manera aprendí a exponer sintiéndome más seguro con la gente, ya que es algo difícil dominar a demasiada gente y te entran los nervios. Como que te olvidas del qué dirán y te centras en tu proyecto porque realmente es algo que te apasiona. Aprendes de ese amor a la ciencia porque es algo que podría ayudar al mundo. Y aparte te puede ayudar a ti pues te responde muchísimas preguntas.

—¿Qué piensas aportarle al mundo?

—Yo quiero trabajar en videojuegos, aparte quiero estudiar acerca del cerebro humano, que es algo que se me hace muy interesante; las máquinas también lo son, saber cómo es llevar algo de lo fijo al movimiento.

—Me gustaría trabajar también con la educación, quiero aplicar estos temas de la tecnología a la educación y aparte ayudar al medio ambiente.

—¿En qué ayudarías al medio ambiente?

—No lo sé todavía, pero seguiría trabajando en máquinas que puedan limpiar el aire, buscar algunas soluciones para que el tráfico en las ciudades no provoque excesos de dióxido de carbono. Y más que nada proteger el lugar donde vivo para que sea un lugar más cómodo.

—¿Tienes alguna otra habilidad que hayas desarrollado?

—Sí, además de lo del método científico, fue solucionar los problemas del día a día. Te enseñan a afrontar los problemas de una forma científica. Como que si te plantean un proyecto, por ejemplo de las hormigas: tienes que saber qué es lo que les gusta, ¿son carnívoras o les gusta el dulce? ¿cómo te responderías esa pregunta? Saber cómo podrías llevar la metodología para poder responderte esa pregunta y que tenga formalidad y validez científica.

—¿Es divertido participar en Pauta?

—Sí, ya que te puedes poner a platicar con tus compañeros acerca de lo que pasa y aparte tienes actividades muy interesantes, como por ejemplo eso de las hormigas. Aún recuerdo actividades de Pauta que ya tienen. Una vez nos pusieron a derretir el unicel y la pregunta era: ¿por qué es que ocurre esto? ¿cómo es que se derrite el unicel? y formaba una baba viscosa incluso empiezas a cuestionarte, ¿cómo es que esto está ocurriendo?, y al compartir las ideas se vuelve a la vez algo gracioso, porque llegan a salir comentarios chistosos y eso llega a ser muy entretenido.

En Pauta te enseñan de todo, no solamente te mantienes en la ciencia exacta, sino que también te enseñan ciencias sociales, como es que mover tan solo un numerito podría afectar toda una investigación. Te enseñan a que debes de ser muy exacto y preciso con tus mediciones.

—¿Qué quieres ser de grande Amaury?

—Yo quiero trabajar en videojuegos y aparte quiero seguir con esto de inventar cosas, máquinas.

—¿Los Clubes de Ciencia tuvieron algo que ver con esta decisión?

—Sí, pues de pequeño quería ser arqueólogo, de alguna manera te obsesionas con Indiana Jones, se pone entretenida la cosa, ¿no?, pero te das cuenta que no puede ser así. La arqueología no es tal cual como la enseñan en las películas, sin embargo, con la ciencia te encuentras con que sí la puedes traer a tu realidad y puedes ver que todas las soluciones que necesitas están ahí.

—Y la física, ¿tiene algo que ver?

—Después de haber querido ser arqueólogo quería estudiar física, pero al estar en Pauta me encontré con que tal vez la física no era cien por ciento para mí, era como una relación de amor-odio, como que hay una parte que me gusta de ti pero hay otra que no.

Entonces te das cuenta que no es que debes escoger la física o la química o algo así, debes encontrar la ciencia exacta para ti, como que hay una ciencia para todos, desde la ciencia de los colores hasta cómo funciona el cerebro e incluso por qué las personas actuamos de tal manera.

 

Óscar Daniel Marín Martínez, tiene 14 años y cursa el primer grado de secundaria en la Ciudad de México.

Tema de investigación:

Vida en el sargazo, producción de biogás.

El biogás es una de las fuentes alternativas más utilizadas como energía renovable, es decir, como la descomposición y la falta de oxígeno, que es un procedimiento llamado digestión anaerobia.

El sargazo es un alga que llega a las costas del Caribe mexicano y no genera un problema realmente hasta que se da la acumulación excesiva y produce ácido sulfhídrico que ocasiona mal olor. Mi objetivo es disminuir la cantidad de sargazo en las costas del Caribe mexicano, produciendo biogás.

Mi hipótesis es que la digestión anaerobia del sargazo producirá biogás en cantidades suficientes y un digestor podrá reducir el costo y manejo de éste. Mi medida de seguridad es el uso de la bata en el laboratorio para evitar cualquier contacto con alguna sustancia perjudicial. Mis materiales son: botella de 250 mililitros, sargazo molido, estiércol de bovino, cromatógrafo, jeringa de insulina, azufre a 540 ºC, horno a 100 ºC, cápsulas de secado, gaveta, vaso de precipitado, papel PH, cámara caliente, balanza analítica, balanza granataria y nitrógeno para descalificar, es decir, para eliminar la cantidad de oxígeno que hay.

—¿Por qué te interesó el tema?

—Por el peligro que hay de que se extinga la tortuga marina, pues el sargazo obstruye su paso hacia tierra firme y en vez de seis, por ejemplo, apenas pueden llegar cuatro o cinco. Se trata entonces de utilizar el sargazo para generar energía y a la vez proteger a la tortuga marina.

—¿Desde cuándo te interesa este proyecto?

—Desde que me enteré que hay una acumulación exagerada de sargazo en las costas del Caribe, en las playas de Cancún por ejemplo, lo que genera un grave problema.

—¿Llegaste a alguna solución?

—Sí, mi conclusión fue que es posible generar biogás a partir del sargazo; que la digestión anaerobia pudo realizarlo. Con este procedimiento se eliminó cierta cantidad del sargazo que nos dieron para hacer el experimento.

—El resultado que obtuviste ¿te dejó satisfecho?

—Sí, porque obtuve buenas cantidades de metano y dióxido de carbono que pueden producir biogás. Obtuve 199 mililitros de biogás.

—¿Para qué puede servir eso?

—Puede servir para una red eléctrica o se puede encender una estufa o en alguna otra cosa que requiera energía.

—¿Terminaste de investigar sobre este tema?

—No, me faltó mucho por investigar acerca de qué otros usos puede tener el sargazo, qué otros materiales se pueden utilizar para producir el biogás y en qué más nos puede beneficiar.

—Antes de participar en los Clubes de Ciencia ¿te gustaba la ciencia?

—Sí, me gustaba mucho por las maneras de llegar a las conclusiones, por los procedimientos y las observaciones.

—¿Qué te dejó este proyecto?

—Me ayudó a ser más observador, a resolver problemas con habilidades científicas.

—¿Qué cambió en ti al entrar a Pauta?

—Mi modo de observar, mi modo de pensar y mi modo de buscar soluciones.

—¿Es divertido participar en los Clubes de Ciencia?

—Sí, porque nos ayudan a mejorar nuestras habilidades, a elaborar proyectos, a tener más creatividad para mejorar y lograr un impacto social que ayude a todos.

—¿Cómo es eso del impacto social?

—Algo que nos beneficia a todos, no solo a una persona, sino a todo el mundo.

—O sea ¿tu investigación puede servir a otros?

—Sí, porque al producir biogás se puede obtener energía eléctrica en una granja o si no tienen para comprar gas pueden producir biogás por sí solos.

—¿Qué quieres ser de grande?

—Cirujano para salvar vidas.

—¿Los Clubes de Ciencia tuvieron algo que ver para que tomaras esa decisión?

—Sí, por los métodos de salud, del estudio del cuerpo humano, de todo.

—¿Cómo ves tu futuro?

—Exitoso, siendo cirujano y salvando vidas.

—¿Crees que tu trabajo ya está terminado o quieres seguir?

—Quiero seguir y saber en qué otras cosas se puede utilizar el sargazo o qué otros materiales podrían servir en la producción del biogás. Pauta nos ayuda muchísimo, pero siento que se necesita que el gobierno o que otras autoridades nos impulsen, para que Pauta pueda seguir ayudando a muchos más niños para que sean exitosos.

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