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El futuro debe ser de las energías renovables

Los programas para el uso de energías renovables deberían duplicarse de aquí a 2030 en todo el mundo si queremos luchar de forma efectiva contra el cambio climático. Esto es lo que se desprende del informe presentado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) en la COP25.

Para ese año deberíamos contar con 7.700 GW de potencia instalada y con los compromisos actuales no pasaríamos de los 3.200 GW.

En este nuevo informe de Irena se exhorta a los países a elevar de manera significativa su nivel de ambición en el terreno de las energías renovables y a adoptar metas para transformar el sistema energético mundial en la próxima ronda de contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN).

El informe pone de manifiesto la necesidad de duplicar con creces los objetivos en el uso de energías renovables en las CDN de aquí a 2030, para que el mundo alcance las metas fijadas en el Acuerdo de París. Para ese año se debería contar ya con 7.7 teravatios (TW) de capacidad instalada de este tipo de energía a escala mundial. Los compromisos actuales bajo las CDN en materia de energías renovables están muy lejos de esta cifra, ya que solamente permitirían llegar a 3.2 TW.

“Es absolutamente necesario elevar las metas relativas a las energías renovables”, explica Francesco La Camera, director general de Irena. “Se puede hacer mucho más de lo que se está haciendo. Los reguladores tienen ante sí una oportunidad decisiva para intensificar su acción climática, aumentando su nivel de ambición en el campo de las energías renovables, que representan la única solución inmediata para dar respuesta a la creciente demanda energética y, al mismo tiempo, para descarbonizar la economía y construir resiliencia”.

“El análisis de Irena muestra que la transición hacia una economía sin emisiones de carbono es tecnológicamente posible, y trae consigo beneficios económicos y sociales”, apunta La Camera. “Las energías renovables son positivas para el crecimiento, para la creación de empleo y además ofrecen mejoras significativas para el bienestar. Con ellas podemos también expandir el acceso a la energía y contribuir a erradicar la pobreza energética, en consonancia con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Irena promoverá el intercambio de conocimientos, fortalecerá sus alianzas y trabajos con todas las partes interesadas para catalizar su actividad en el campo. Estamos trabajando con países y regiones en todo el mundo con el fin de facilitar la ejecución de proyectos relacionados con las energías renovables y elevar su ambición.”

Las CDN deben convertirse en un motor para acelerar la transformación energética global. Los compromisos actuales no reflejan ni el rápido crecimiento de la década pasada, ni las tendencias actuales del mercado en cuanto a renovables. Con más ambición en renovables, las CDN podrían servir para avanzar en los objetivos climáticos y de desarrollo.

Y la eólica traza el camino

La energía eólica evita la emisión de 26 millones de toneladas de CO2 al año en España, lo que le ha llevado a ser el único sector que ha conseguido reducir ya 20 por ciento sus emisiones de carbono respecto a 1990, el año de referencia. Son datos aportados por la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que también destaca que conseguir los objetivos previstos para esta tecnología supondrá el 45 por ciento de la reducción en las emisiones de CO2 en 2030.

“La eólica se posiciona como una tecnología líder para combatir el cambio climático”, aseguran en la AEE. “El sector eólico español está comprometido con los objetivos del Acuerdo de París de no aumentar la temperatura global en más de 1.5 ºC, y trabaja para llevar a buen puerto la descarbonización de la energía y, en particular, los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030 y la Estrategia Nacional del Clima a 2050. Una forma de contribuir a hacer de la Cumbre del Clima de Madrid (COP25) uno de los hitos fundamentales de la lucha global contra el cambio climático”, añaden.

La asociación aporta datos para certificar este compromiso. Casi por finalizar 2019, las cifras de emisiones de CO2 del sector eléctrico en España indican que los esfuerzos hechos en promover las renovables, especialmente la tecnología eólica, permitirán al sector eléctrico cumplir con un año de antelación el objetivo común de la UE de reducir un 20 por ciento sus emisiones de CO2 para 2020 respecto a 1990. Sin la eólica, las emisiones de CO2 hasta el mes de noviembre habrían sido 24 por ciento superiores a las de 1990.

Ya en 2018, gracias a los 26 millones de toneladas de CO2 que evitó la electricidad generada con el viento, el sector eléctrico fue el único del inventario nacional de emisiones de CO2 que había conseguido reducir sus emisiones respecto a 1990. Esta magnitud equivale a 73 por ciento de las emisiones totales de las centrales de generación de carbón en el mismo año. Durante el pasado año, los ahorros en derechos de emisión de CO2 ascendieron a 401.3 millones de euros (considerando un precio del derecho de emisión de 15.88 euros por tonelada).

En total, en el periodo 2000-2018, la eólica ha evitado la emisión de 353 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, de las que 51 millones de CO2 se corresponden a 2017 y 2018. En 2020, según la AEE, “la puesta en marcha de las instalaciones renovables de las subastas de 2016 y 2017 permitirá una reducción aún mayor de las emisiones de CO2 del sector eléctrico y un avance importante hacia la descarbonización del sector en 2050”.

La energía del viento también está ayudando a disminuir la importación de combustibles fósiles, con la consiguiente mejora en la balanza de pagos. Entre 2000 y 2018, la reducción de consumo de petróleo ascendió a 901.6 millones de barriles equivalente de petróleo. Esta cifra es la que nos gastamos en dos años de importaciones de petróleo. En términos económicos, el ahorro gracias a la eólica ha sido de 23 mil millones de euros en 2000-2018 y de 1.699 millones de euros el año pasado.

Objetivos para 2050

La Unión Europea tiene como objetivo la reducción de al menos un 20 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020 con respecto a 1990 y una reducción de al menos un 40 por ciento en 2030, aunque este objetivo puede incrementarse a un 50 por ciento si se aprueba el New Green Deal de la nueva presidenta de la Comisión Europea. Además, se está debatiendo la adopción de un objetivo de cero emisiones netas para 2050.

La eólica es, según AEE, la tecnología que más puede ayudar a cumplir ese objetivo. “Los 116 TWh de electricidad que se van a generar con el viento en 2030 suponen el 34 por ciento de la demanda total de electricidad nacional y será la principal tecnología de generación.

La energía eólica producirá también electricidad para alimentar los vehículos eléctricos: cada MWh eólico, y de otras tecnologías renovables, va a contribuir a disminuir las emisiones del sector eléctrico y del transporte a la vez.

Esa energía podría servir para movilizar en España 5 millones de coches eléctricos en 2030. Gracias al viento se evitará adicionalmente 4.3 millones de toneladas de CO2 en el transporte.

¿Y qué pasa con las energías sustentables en México? Somos un país privilegiado para producir energía eólica y solar. Pero se deben incrementar los programas más adecuados para lograrlo y así depender muchísimo menos de los hidrocarburos y otras fuentes fósiles de energía.

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