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Lo que nos dice el ADN de las tortugas marinas

Elizabeth Labastida-Estrada

Imaginemos que acabamos de comprar un celular de última generación. Lo abrimos, buscamos los cables y justo cuando vamos a conectarlo a la corriente eléctrica para empezar a usarlo cae del empaque un pequeño manual con todas las instrucciones de su funcionamiento.

¡Queremos usar nuestro teléfono de inmediato! Pero sabemos que si leemos cuidadosamente el manual descubriremos funciones que podríamos pasar por alto.

Así como cualquier dispositivo moderno, todos los seres vivos contamos con un extenso manual de instrucciones almacenado en nuestro ADN.

¿Qué es el ADN y por qué es importante?

El ADN o ácido desoxirribonucleico es una molécula presente en todas las células de los seres vivos. Su función principal es almacenar la información genética y dar instrucciones para producir proteínas, que son esenciales para construir y mantener el funcionamiento de las células, los tejidos y del organismo en general.

Además, el ADN es el encargado de transmitir la información hereditaria de una generación a otra. En los organismos eucariontes –como plantas y animales– el ADN se encuentra en el núcleo celular, así como en organelos como las mitocondrias, y en el caso de las plantas, también en los cloroplastos.

¿Qué información ha revelado el ADN de las tortugas?

El conjunto completo de instrucciones genéticas que contiene el ADN se llama genoma. Dentro de él existen segmentos llamados genes, que son las unidades básicas para almacenar y transmitir la información hereditaria. Los estudios genéticos analizan estos genes y sus variaciones entre individuos y poblaciones.

El primer paso para realizar este tipo de estudios es obtener una muestra de tejido, como sangre, pelo o piel. En el caso de las tortugas marinas se recolectan pequeñas muestras de piel de las aletas, sangre o incluso tejido del caparazón.

En el laboratorio se extrae el ADN de las células y, mediante técnicas especializadas, se analizan fragmentos de genes, genes completos o incluso el genoma completo.

Gracias a los avances en genética, hoy contamos con una valiosa herramienta para conocer mejor a estas especies, a pesar de que pasan la mayor parte de su vida en mar abierto, lejos del alcance humano, lo que dificulta estudiarlas directamente en vida libre. A través de los estudios genéticos se ha logrado obtener información clave sobre diversos aspectos, tales como:

Monitoreo de colonias de anidación

Todas las especies de tortugas marinas presentan filopatría natal, esto quiere decir que las hembras regresan a la misma playa donde nacieron para anidar. Este comportamiento da lugar a colonias reproductivas que se diferencian entre sí geográficamente.

Aunque estas diferencias no siempre son visibles, el ADN mitocondrial –heredado solo por vía materna– permite identificarlas mediante firmas genéticas llamadas haplotipos. Esta información ha sido fundamental para definir unidades de manejo y priorizar las acciones de conservación.

Por otro lado, el análisis del ADN nuclear, que refleja la información genética de ambos padres, ha revelado que la paternidad múltiple es común en todas las especies de tortugas marinas.

En nidos de tortuga golfina en la costa de Oaxaca, por ejemplo, se han identificado hasta siete padres en una sola nidada. Estos hallazgos han permitido inferir estrategias reproductivas y, mediante el seguimiento genético de crías y hembras, obtener información poblacional sobre los machos, quienes rara vez son observados o monitoreados en estado silvestre.

Conectividad entre hábitats críticos

El ADN mitocondrial también ha servido para estudiar las zonas de alimentación costeras. Una vez identificados los haplotipos característicos de cada colonia de anidación, es posible rastrear el origen de los individuos que integran las agregaciones juveniles en áreas de forrajeo.

Así se ha comprobado que estos grupos de alimentación están formados por tortugas de diferentes colonias, incluso de regiones geográficamente distantes. Estos estudios se complementan con modelos de corrientes marinas y simulaciones oceanográficas, permitiendo inferir corredores utilizados por las tortugas.

Esta información es crucial para identificar amenazas a lo largo de su vida. Por ejemplo, investigaciones en el Golfo de México y el Mediterráneo han demostrado que la pesca incidental representa un riesgo importante en estos corredores migratorios, especialmente para la tortuga caguama.

Monitoreo de la salud de las tortugas

Al igual que las pruebas moleculares utilizadas durante la pandemia de Covid-19 para detectar el virus SARS-CoV-2, se han empleado herramientas genéticas para identificar patógenos –bacterias, virus, hongos y parásitos– que afectan a las tortugas marinas.

Desde los años 80, la fibropapilomatosis ha sido la enfermedad infecciosa más prevalente en estas especies. Se caracteriza por la aparición de tumores internos y externos, y es causada por un virus conocido como alfa herpesvirus quelónido 5 (ChAHV5).

A través del análisis de fragmentos de ADN viral se han investigado rutas de contagio entre poblaciones, incluso detectando el virus en individuos que parecen estar sanos, es decir, sin tumores visibles.

Además se han identificado otros virus, como el papilomavirus y el tornovirus, en muestras tumorales de tortugas afectadas, lo que sugiere que la interacción entre múltiples patógenos podría influir en la manifestación de la enfermedad.

El ADN es mucho más que una molécula microscópica: es una herramienta poderosa para descifrar la biología, comportamiento y amenazas que enfrentan las tortugas marinas.

Gracias a la genética, hoy sabemos cómo se conectan sus hábitats, cuántos padres pueden tener sus crías y qué enfermedades las afectan. Esta información ha transformado la manera en que se diseñan los planes de conservación.

Para proteger a las tortugas marinas hay que comprenderlas a fondo, y el ADN nos da las claves para hacerlo.

Elizabeth Labastida-Estrada
Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI)
Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, Unidad Académica Mazatlán, Universidad Nacional Autónoma de México, Mazatlán, Sinaloa, México
Correo-e: [email protected]